Hablar de lesiones no es un tema gratificante, pero se tiene que contar, más tratándose del futbol femenil en el que no se tiene tanta información al respecto.

Hans Uwe Hinrichs, en su libro “Lesiones Deportivas: prevención, primeros auxilios, diagnóstico, rehabilitación”, dice que el término “lesión” se aplica a todos los procesos que destruyen o alteran la integridad de un tejido o parte orgánica, ya sean agudos como ocurre por ejemplo en una contusión, un desgarro o una rotura, o crónicos como sería en una inflamación o degeneración.

De acuerdo con la National Collegiate Athletic Association (NCAA), la parte del cuerpo que más se lastiman las jugadoras son las piernas. Las extremidades inferiores tienen un porcentaje de frecuencia de lesión (según dicha institución) del 65.3%, seguido por el torso y la pelvis (12.3%), contusiones (9.2%), las extremidades superiores (5.6%), la cabeza, el cuello y la cara (4.1%) y otras (3.5%).

Los esguinces de ligamentos del tobillo lateral (12.8%), las conmociones cerebrales (9.2%), las distensiones musculares del muslo (7.0%) y las distensiones de los músculos isquiotibiales (4.8%) son los tipos específicos de lesiones más comunes en el fútbol femenil, menciona la NCAA.

Por su parte, el British Journal of Sports Medicine informa que diversos estudios han identificado que las futbolistas tienen una mayor incidencia de lesiones en la rodilla y el ligamento cruzado interior.

Las actividades más comunes en el momento de la lesión durante la competencia fueron el juego general (30.8%), las actividades defensivas (16.0%), cabeceo (10.1%), conducción o manejo de balón y drible (9.7%), balones sueltos (8.1%) y el porterear (6.6%).

El contacto entre jugadoras significa la mayor causa de lesiones y el segundo tiempo el periodo en el que más se llegan a dar (51.2%).

Al respecto de este tema, la FIFpro indica que hay similitudes entre el futbol varonil y el femenil, ya que ambos comparten "la incidencia y la recurrencia de lesiones musculares y del sistema óseo (huesos, músculos, tendones, articulaciones y ligamentos)", además de dar datos que refuerzan lo indicado por la NCAA , ya que el 80% de estas lesiones eran lesiones de contacto, siendo el 50% debido a faltas y alrededor del 75% de las lesiones se produjo en las extremidades inferiores, siendo las pantorrillas y la articulación del tobillo las zonas más afectadas.

Fuentes: NCAA, “Lesiones Deportivas: prevención, primeros auxilios, diagnóstico, rehabilitación” de Hans Uwe Hinrichs, British Journal of Sports Medicine, fifpro.org