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Noruega motiva el interés por la equidad salarial.

 

Luego de que la Federación de Noruega llegara a un acuerdo de equidad salarial en sus selecciones varoniles y femeniles, tras una negociación en el que la selección varonil renunció a las ganancias de 50,000 Euros anuales. Varias Federaciones se han planteado la posibilidad de hacer lo mismo con sus selecciones, analizando qué tan factible es.

 

 

Recientemente la delantera holandesa Viviane Miedema declaró en un medio local que la selección femenil también requería de un acuerdo de equidad salarial dado que ellas estaban respondiendo con resultados importantes al convertirse en campeonas de la pasada Euro en dicho país, mientras que la selección varonil no había ni clasificado al Mundial de Rusia 2018. Dinamarca, actual subcampeona de dicho torneo europeo, también exigió este derecho e incluso, las jugadoras entraron en una especie de huelga, negándose a jugar un partido clasificatorio,contra su similar de Suecia. Hasta el momento, ambas partes aún se encuentran en diálogos.

 

La constante resistencia a estos acuerdos por parte de las Federaciones tiene su origen en la falta de apoyo al fútbol femenil derivado de la poca importancia y atención que siempre se le ha dado y en gran parte, cuando Blatter estaba como dirigente de la FIFA su forma de promover el fútbol femenil era más sexista y menos profesional. Pero las cosas han cambiado poco a poco con el paso del tiempo y desde que Infantino llegó al cargo, el fútbol femenil está tomando más y más importancia, aunque no completamente gracias a su gestión ya que cada Federación ha comenzado a mirar con otros ojos esta categoría, descubriendo incluso que es un negocio redituable y que los aficionados han respondido de forma muy positiva. Para ejemplo, la Liga MX Femenil, en la que muchos no confiaban, resultó ser toda una revelación generando atención a nivel internacional, esto ayudará a un interés social y económico ya que seguramente muchas marcas estarán deseosas de invertir en los respectivos equipos. Como en México, varios países han decidido apostar por Ligas Femeniles descubriendo nuevos horizontes, tal es el caso de Colombia y Venezuela.  Con esto, se impulsa el desarrollo de las jugadoras y el crecimiento técnico y profesional de las respectivas selecciones buscando un nivel más competitivo que genere mayores ingresos y motive a una igualdad salarial.

 

En Islandia ya se había hecho este cambio, pero dado lo poco que destaca y la escasa difusión no se había tomado en cuenta. Por su parte, Nueva Zelanda y Finlandia ya analizan este cambio, mientras que en Reino Unido no se ha mencionado nada al respecto.